approach and the discursive construction of discrimination, as proposed by Van Dijk (1990, 1997, 2000, and 2010),
as well as on McCombs's (2014) agenda setting theory. The analysis of discriminatory discourse, its strategies,
lexical referentiality, and discursive cues revealed how the image of the Venezuelan migrant is discursively
constructed as a threat. This construction legitimizes social exclusion and reinforces prejudices that perpetuate
discrimination. From a communications perspective that studies the phenomenon of agenda setting, the research
reflects on how the marked selection of negative topics and approaches in news coverage about Venezuelans in
Peru reveals the constructed and discriminatory nature of journalism. This, in turn, fosters interpretations influenced
by the dominant ideology in that social environment.
Keywords: agenda setting, discriminatory discourse, lexical referentiality.
Introducción
Según datos de las Naciones Unidas (ONU, 2019), aproximadamente 7,2 millones de venezolanos han
salido de Venezuela en busca de refugio y oportunidades laborales, de los cuales 6 millones han sido acogidos por
países de América Latina y el Caribe. Detrás de este fenómeno migratorio se esconde una realidad compleja:
además de buscar una vida mejor en territorios ajenos, los migrantes se enfrentan al rechazo social en sus países
de acogida. Las denuncias de xenofobia y discriminación contra la comunidad venezolana en Colombia, Perú,
Ecuador y otros territorios han generado preocupación regional, lo que pone de relieve la urgencia de abordar esta
problemática desde una perspectiva de derechos humanos y solidaridad internacional (Bermúdez et al., 2018).
Germaná (2005) identificó una percepción predominante que asocia a los migrantes con la causa de los
problemas sociales, atribuyéndoles la responsabilidad de delitos como el robo, el narcotráfico y la prostitución. Esta
construcción social de la "amenaza migratoria" se aborda desde múltiples disciplinas —sociología, antropología,
ciencias de la comunicación y lingüística— que analizan su naturaleza multidimensional (Checa & Arjona, 2013;
Torre Cantalapiedra, 2019; Palomino & Lovón, 2022; Aliaga et al., 2022). Esta amenaza se basa en narrativas
negativas, estigmatización, discriminación y explotación de las desigualdades sociales, dimensiones que se
retroalimentan para generar un clima de hostilidad que limita derechos y oportunidades.
A este fenómeno se suma la cobertura mediática de los medios impresos y digitales locales. En Perú, la
cobertura informativa sobre la migración venezolana ha aumentado, pero también ha revelado discursos
discriminatorios. Durante 2023, los medios peruanos informaron sobre protestas contra ciudadanos venezolanos
que derivaron en episodios violentos, destacando un papel significativo en la construcción de narrativas sobre sus
actividades. Tomás (2016) señala que la complejidad del proceso migratorio genera flujos constantes de noticias y
opiniones, muchas de ellas problemáticas. Periódicos como Trome.com, Latina Pe, Tv PE Noticias y El Comercio
han informado sobre estas manifestaciones, utilizando expresiones xenófobas que podrían constituir discurso de
odio.
El prejuicio hacia los migrantes venezolanos se materializa en lo que la ONU (2019) define como "discurso
de odio": comunicaciones que utilizan un lenguaje peyorativo para referirse a una persona o grupo de personas
por su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otras formas de identidad (Cortés, 2019;
López, 2021; Espinoza, 2023). Para Van Dijk (2007), el discurso de odio tiene características ideológicas y, en el
caso de los medios de comunicación, esto se puede apreciar en una construcción discursiva entre dos ejes:
"nosotros" y "los otros". Desde esta perspectiva, la característica general del discurso discriminatorio es la
generación de una imagen negativa de los "otros", generalmente combinada con una imagen positiva de
"nosotros", es decir, minimizando los rasgos positivos de los "otros" y minimizando los rasgos negativos de
"nosotros". Esta estrategia discursiva permite la construcción de barreras simbólicas al establecer quién forma
parte de un país y quién está excluido. Desde una perspectiva discursiva, se entiende que existe un "nosotros"
dominante en el discurso que antagoniza a los "otros", lo que implica la representación de ambos ejes.
Martín (2006), al analizar la representación mediática y política de los inmigrantes, identifica tres categorías
en su caracterización: como agentes de procesos negativos que llevan a cabo acciones violentas y reprensibles,
como agentes pasivos que esperan recibir beneficios del Estado, y como agentes que experimentan situaciones
de las que no son responsables ni pueden influir. Este enfoque se vincula con la teoría de la agenda setting
(McCombs, 2014), según la cual los medios de comunicación funcionan como filtros no neutrales que priorizan
ciertos temas, influyendo en la opinión pública sobre qué asuntos se consideran relevantes. De esta manera, los
medios no imponen una línea de pensamiento única, sino que influyen en los temas sobre los que nos formamos
una opinión.
En este contexto, el estudio del discurso discriminatorio en los medios peruanos adquiere relevancia social
y política, ya que influye en la percepción pública y las políticas migratorias. Por lo tanto, analizar cómo este